Rodrigo Fernández – Tarificación Vial

Fuente: El Mercurio, mayo 26 2020

Leonardo Basso – Transformación Digital Mesa de Datos busca incorporar data energética para ver el impacto económico del coronavirus en el sector eléctrico

La data permitirá simular escenarios e identificar, por ejemplo, cómo será el consumo de energía en recesión y proyectar la sustentabilidad de las compañías.

Por: Sofía Neumann.
Publicado: Viernes 22 de mayo de 2020 a las 12:20 hrs.

El coordinador eléctrico podría ser una de las nuevas fuentes de información de la Mesa de Datos

“Intentamos pasar de modelar solo contagios, acuestiones que tienen que ver con la situación económica que viene” dice Leonardo Basso

El coordinador eléctrico podría ser una de las nuevas fuentes de información de la Mesa de Datos.

La Mesa de Datos, liderada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación (MinCiencia), busca incorporar información energética, con el fin de ver el impacto económico del coronavirus en este sector. Una nueva arista a dos semanas de comenzar una nueva fase de la iniciativa, donde se sumó data de transportes, movilidad y telecomunicaciones.

La submesa, que nació al alero de la Mesa Social Covid-19, y que en un comienzo sólo proveía data epidemiológica del Ministerio de Salud, ya cuenta con diversos data sets, los que son entregados a diversas instituciones académicas para crear modelos y simular escenarios en torno al Covid-19.

Desde el MinCiencia señalan que están explorando no solo con energía, sino también otras áreas. Hasta ahora no existe un convenio ni un compromiso de entregar datos de energía, sino que es algo carácter exploratorio, siendo el primer foco el liberar pronto los datos de movilidad.


Primeras reuniones

En ese contexto, la incorporación de la data energética está en fase inicial, ya que las siete instituciones que son parte de la mesa, como el Centro de Modelamiento Matemático (CMM) y Fundación Ciencia y Vida, entre otros, están evaluando qué información es relevante para crear simulaciones y qué instituciones pueden aportar datos que sirvan.

La directora del Data Science Institute de la Universidad del Desarrollo, Loreto Bravo, que se unió a la Mesa de Datos hace dos semanas -junto a los académicos de la Universidad Católica, Pablo Marquet y Alejandro Jara-, señala que este miércoles tuvieron la primera reunión para explorar qué información es importante para el área energética.

El director del Instituto de Sistemas Complejos de la Ingeniería (ISCI) y académico de la Universidad de Chile, Leonardo Basso, plantea que “estamos intentando pasar de modelar solo contagios a cuestiones que tienen que ver con la situación económica que viene, lo que requiere nuevos tipos de datos. Ahí surgió la idea de tener datos de energía en general, lo que se puede ir cruzando con otras informaciones para hacer modelaciones y tomar decisiones”.

Hasta el momento ya han definido la relevancia que pueden aportar los datos del consumo, a nivel comunal, por ejemplo, y la generación de electricidad que se ha registrado desde el inicio de la pandemia.

“Hay personas que están entrando en niveles de pobreza por lo que van a empezar a ahorrar energía, lo que se verá en un menor consumo en momentos que es necesario calefaccionarse. Esto permitirá identificar vulnerabilidades y se podrán tomar medidas”, sostiene Basso.

El experto señala que la data podría posibilitar ver cómo será el consumo de energía en recesión y cómo afectará esta situación a las compañías que proveen electricidad y dar luces de la futura sustentabilidad del sector.

Bravo cuenta que hasta el momento, lo más probable es que la data provenga de la Comisión Nacional de Energía. Basso, también menciona al Ministerio de Energía, al Coordinador Eléctrico Nacional y a algunas compañías, “la industria es sumamente regulada, hay muchos datos que se reportan obligatoriamente y eso ayuda”, afirma el director del ISCI.

Demanda energética ya ha bajado un 40% en el sector de Administración de Edificios y Condominios.

En línea con la nueva iniciativa, investigadores del ISCI ya elaboraron un informe sobre cómo las medidas de restricción de movilidad han impactado en el consumo eléctrico de ciertos rubros.

Así, el documento que fue publicado el 20 abril revela que uno de los sectores con mayor impacto en la reducción de su consumo eléctrico es el de Administración de Edificios y Condominios, donde se observa una reducción de demanda de energía eléctrica del orden del 40%.

“Analizamos la evolución en el consumo eléctrico de los más de 2.500 retiros de clientes libres registrados en el Balance de Transferencias del Coordinador Eléctrico Nacional durante marzo de 2020. Para tratar de ver el impacto en el consumo eléctrico y en los distintos sectores de la economía, por ejemplo, en las empresas eléctricas”, explica el líder del Área de Energía del ISCI, Rodrigo Moreno, que también participó de la primera reunión de la Mesa de Datos relacionada a la incorporación de data energética.

Moreno recalca la importancia de integrar data del sector energético en la Mesa de Datos, ya que permitirá tomar medidas y decisiones.

El investigador adelantó que el ISCI está elaborando un segundo informe para ver cuánto menos se está recaudando y cómo esto, podría poner en peligro la sustentabilidad de las empresas eléctricas.

Fuente: Diario Financiero

Directorio SOCHITRAN – El futuro del transporte urbano

Fuente: El Mercurio, mayo 23 2020

Gloria Hutt – Viajes en el transporte público registran la mayor baja de la crisis

En Metro, buses y trenes las validaciones cayeron un 86% respecto del último día hábil previo al inicio de cuarentena total.

Oriana Fernández

La caída más brusca de viajes en el transporte público se registró el lunes reciente, durante el primer día hábil de la cuarentena total vigente para 38 comunas de la Región Metropolitana producto de la crisis sanitaria. La jornada marcó poco menos de 600 mil validaciones, es decir, la menor demanda de pasajeros en buses, Metro y tren Alameda-Nos durante un día “de trabajo” en lo que va del actual escenario.

De acuerdo a cifras entregadas por el Ministerio de Transportes, el lunes se registraron exactamente 591.953 transacciones en todo el sistema. La cifra implica un 86,6% menos de validaciones si se compara con las que hubo el lunes 9 de marzo pasado, que fue el último día hábil antes de que comenzaran las cuarentenas y otras medidas de restricción.

En esa fecha viajaron 4.265.980 personas en los diversos modos.

“Las cifras muestran que, efectivamente, las personas se están quedando en sus casas”, indicó la ministra de Transportes, Gloria Hutt.

La secretaria de Estado agregó que “mantendremos la misma operación del sistema de transporte para quienes deben realizar viajes imprescindibles, como consultas médicas o labores que no se pueden realizar mediante teletrabajo”.

La autoridad también recordó que se deben seguir utilizando mascarillas durante los viajes y que se continuará aplicando el mismo protocolo de sanitización de buses, trenes y zonas de contacto, como boleterías y centros de pago, para reducir los riesgos a la salud.

Flujos y sistema

El detalle del reporte indica que el lunes, en la primera jornada total de cuarentena en la región capitalina, se transportaron en el tren subterráneo un total de 248.023 usuarios; 332 mil personas en buses, y en el tren Alameda Nos viajaron 11.652 pasajeros.

Los flujos vehiculares también tuvieron una disminución, entre las 6.00 y las 10 de la mañana de ayer, cifrada en un 64%, si se comparan con la cifra del lunes 7 de mayo de 2019, y de 61,3% en relación al martes 10 de marzo pasado.

¿Se deben reducir los servicios de transportes, pues está viajando una menor cantidad de personas?

Carlos Melo, académico de Ingeniería de la U. San Sebastián y exsubsecretario de Transportes señala que es una compleja disyuntiva, “pues si miramos el aspecto sanitario, hay que mantener toda la oferta de transporte en la calle lo más completa como sea posible para que no se generen aglomeraciones; pero si vemos el aspecto financiero, se podría plantear que hay que disminuir los recorridos, pues no hay pasajeros que tomar. Es una decisión que debe evaluar muy bien la autoridad”.

Melo añade que la operación en estas condiciones puede traer pérdidas para las empresas concesionarias del Transantiago. El Ministerio de Transportes, sin embargo, aclara que la cartera aprobó una cláusula para pagar por la operación por kilómetro recorrido a las diferentes compañías.

Ariel López, investigador del Núcleo de Movilidades y Territorios (Movyt), plantea que el sistema debería seguir operando con la máxima oferta posible, con el fin de que haya “poca exposición de los pasajeros en paradas y andenes, y así evitar los contagios”.

Mientras, sindicatos de la empresa Metro solicitaron reducir la oferta de servicios e incluso cerrar estaciones en medio de la cuarentena, con el fin de que los funcionarios no se expongan innecesariamente, dada la baja de pasajeros, a eventuales contagios.

Fuente: La Tercera

Gloria Hutt – Gobierno considerará a la bicicleta como artículo esencial durante la pandemia

Fuente: El Mercurio

Jaime Valenzuela – Redes ciudadanas piden reconocer a la bicicleta como medio esencial en crisis Covid-19

Redes de organizaciones del país vinculadas a todos los modos de transporte, solicitaron a los Ministerios de Salud, Transportes, Interior y Hacienda, incorporar las tiendas, talleres y servicios de estacionamiento y reparto asociados a la bicicleta, a la categoría de servicios básicos, de utilidad pública y de alta valoración social. Ante el confinamiento del 78% de la capital, proponen usar la bicicleta en traslados indispensables para evitar la propagación del coronavirus.

por Generación M 13 mayo, 2020

La crisis sanitaria por la que atraviesa el mundo ha provocado cambios profundos en la conducta de las personas y en sus formas de desplazamiento en las ciudades. Así lo han demostrado algunos países que están dictando normativas, improvisando soluciones tempranas y haciendo del uso masivo de la bicicleta el gran aliado para combatir la pandemia.

Chile no se está quedando atrás. Los colectivos y redes de ciclistas, académicos y especialistas en transporte, algunos gobiernos locales, ciudades y comunas de distintas regiones, están haciendo lo propio, levantando propuestas y también realizando acciones concretas. Es el caso de Rancagua, Chillán y la comuna de Las Condes en la Región Metropolitana, que acaban de inaugurar diversas facilidades para ciclistas y peatones.

Ahora se suma una nueva iniciativa, la que busca incluir a las bicicletas, sus tiendas, talleres, servicios de biciestacionamientos y de reparto (delivery), en la categoría de servicios básicos, clasificándolos entre los bienes de uso esencial, durante y post confinamiento.

La distancia social natural obligada que se produce al conducir una bicicleta y la fácil y rápida sanitización que demanda, son algunos de los fundamentos que dieron el punto de partida para que la Red Nacional de Convivencia Vial, la Red de Movilidad del Nuevo Pacto Social y el Consejo de la Sociedad Civil Nacional (Cosoc) de la Subsecretaría de Transportes solicitaran al Gobierno su reconocimiento como vehículo esencial. Al mismo tiempo demandan incorporar la bicicleta a la lista de servicios considerados críticos para asegurar la distribución de bienes y servicios de primera necesidad.

“Hoy día moverse en bicicleta puede ser una forma de salvar vidas, la propia o la de los demás”, indicó Amarilis Horta, directora de Bicicultura, organización que integra la Red de Movilidad Sustentable del Nuevo Pacto Social, NPS, una de las redes firmantes de la carta. Y agregó que “la bicicleta no tiene competencia, sólo la caminata y los ciclos -bicicleta, triciclos, patines, monopatines y patinetas- logran sumar distanciamiento social, ahorro energético, descongestión y descontaminación, atributos a los que se suma su fácil desinfección. Necesitamos que todos los servicios derivados de la bicicleta estén activos en situación de cuarentena o confinamiento, que la gente tenga dónde comprar un repuesto o un accesorio, dónde reparar una falla o estacionar, y para ello, declararla esencial es vital”.

Mirada extranjera

El mundo está cambiando y definitivamente lo está haciendo sin motores. Según cifras publicadas por The New York Times el ciclismo aumentó un 52% en Nueva York después de que se establecieron los protocolos de distanciamiento social. La crisis del coronavirus ha obligado a los gobiernos a ejercer transformaciones de todo tipo en transporte, temporales y también permanentes.

Algunas de las medidas son el pintado y demarcación de ciclovías temporales, la peatonalización de calles completas y el ensanchamiento de veredas, la reducción y control de velocidad de motorizados, la habilitación de biciestacionamientos, adelantar la construcción de ciclovías comprometidas, el permiso de funcionamiento de las tiendas y servicios de bicicletas en zonas de confinamiento, entre muchas otras. Así lo han hecho China, Gran Bretaña, Estados Unidos, Francia, Ecuador, México, Bélgica, República Checa, Polonia, Perú, Colombia y Canadá, en donde las autoridades sanitarias recomiendan moverse a pie o en bicicleta, para guardar el distanciamiento social y evitar el contagio del Covid-19.

“Entendiendo que el transporte público constituye unas de las principales fuentes de posibles contagios, y de acuerdo a la recomendación efectuada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), nos parece que tanto la caminata como el uso de la bicicleta es esencial. Esto porque, por un lado, permite mantener la distancia necesaria para evitar contagios durante los traslados y, por otro, incorpora actividad física para aquellas personas que se encuentran en cuarentena o trabajando en casa”, señaló Matías Salazar Zegers, de la Red Ciudad Futura, entidad que pertenece a la Red Nacional de Convivencia Vial.

“Todas las ciudades de Chile necesitan racionalizar el transporte, pensar y diseñar intervenciones que ayuden a las personas a moverse en forma sustentable y segura desde el punto de vista del tránsito y ahora en pandemia, también de la salud. El Covid-19 es una desgracia, pero también una oportunidad de cambios estructurales en la movilidad”, declaró Jaime Valenzuela, miembro de la directiva del Cosoc de la Subsecretaría de Transportes y representante de la Sociedad Chilena de Ingeniería en Transporte (Sochitran).

Fuente y foto: El Mostrador

Boletín 89, mayo 2020

La emergencia sanitaria por el COVID-19 ha trastocado nuestra vida urbana en incalculables dimensiones. Donde antes existía una rutina en nuestras actividades, con todas sus certezas asociadas, el mundo actual se nos muestra incierto, como una eterna noticia en desarrollo. La movilidad urbana no está ajena a este hecho, pues se ha flexibilizado la operación de los sistemas de transporte a niveles que no hubiéramos imaginado hace unos meses atrás. Sin embargo, mientras no se encuentre una vacuna para generar inmunidad en la población, al parecer el distanciamiento social será un concepto que nos seguirá acompañando en el mediano plazo. Por ello, es imprescindible que desde ya comencemos a visualizar cuáles de estas flexibilizaciones o medidas provisorias sería conveniente de consolidar en un mundo post-pandemia.

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Editorial Boletín SOCHITRAN May-2020 (Nº89)

Ricardo Hurtubia, Cristóbal Pineda, Alejandro Tirachini, Editores

La emergencia sanitaria por el COVID-19 ha trastocado nuestra vida urbana en incalculables dimensiones. Donde antes existía una rutina en nuestras actividades, con todas sus certezas asociadas, el mundo actual se nos muestra incierto, como una eterna noticia en desarrollo. La movilidad urbana no está ajena a este hecho, pues se ha flexibilizado la operación de los sistemas de transporte a niveles que no hubiéramos imaginado hace unos meses atrás. Sin embargo, mientras no se encuentre una vacuna para generar inmunidad en la población, al parecer el distanciamiento social será un concepto que nos seguirá acompañando en el mediano plazo. Por ello, es imprescindible que desde ya comencemos a visualizar cuáles de estas flexibilizaciones o medidas provisorias sería conveniente de consolidar en un mundo post-pandemia.

La bicicleta ha sido por lejos la gran ganadora en esta crisis. Redes cicloviales provisorias en países como el Reino Unido, Francia, Alemania, Italia en Europa, o en Perú y Colombia en Latinoamérica, han demostrado ser una muy buena solución para proveer condiciones de distanciamiento social en forma rápida y a muy bajo costo. Si estas redes permanecerán una vez pasada la emergencia, es algo que aún está por verse, pero los gobiernos nacionales ya se encuentran realizando planes para consolidarlas en el largo plazo. En Chile, lamentablemente los esfuerzos sólo han tenido un alcance local. Los municipios de Rancagua y Las Condes se han atrevido a implementar estas ciclovías de emergencia y el municipio de Chillán cerró parte del centro al uso exclusivo de peatones, bicicletas y transporte público en días y horarios laborales, iniciativas destacables derivadas del interés de autoridades locales ante la ausencia de un eje articulador a nivel nacional, el cual en algún momento deberá llegar.

Por otro lado, el transporte público parece ser el gran perdedor en la emergencia, arriesgando la pérdida permanente de usuarios que tratan de evitar las aglomeraciones. Dado que aumentar la oferta es una solución de largo plazo y con altos costos, el alivio podría provenir desde el aplanamiento de otra curva: la demanda del transporte público. Para ello, la gestión de la demanda es clave. Si las medidas provisorias que hoy estamos viviendo, tales como los incentivos al teletrabajo, la reducción de reuniones presenciales o la flexibilización de horarios de entrada y salida del trabajo (y la extensión natural a las instituciones educacionales) se mantienen como flexibilizaciones permanentes, podremos distribuir mejor la demanda dentro de la oferta fija del transporte público, aliviando los niveles de hacinamiento que veíamos antes de la pandemia.

Sería conveniente dar estas discusiones ahora, para que el retorno a nuestra (nueva) vida urbana nos encuentre preparados una vez terminada la emergencia.

Juan Carlos Muñoz – “La bicicleta es una de las soluciones más sustentables para todas la crisis”

El director del Centro para el Desarrollo Urbano Sostenible de la Universidad Católica cree que dotar las ciudades de ciclovías es una forma de combatir tanto la desigualdad como el COVID-19. “Lo que tenemos que lograr es dotar a la ciudad de infraestructura adecuada para que las personas puedan circular de forma segura y confiable”, dijo en CNN Chile.

La pandemia por coronavirus seguirá un tiempo más y, con ella, muchos desafíos que tendremos que resolver. Uno de ellos es cómo va a seguir el mundo. La pausa ha permitido que ciertas reflexiones se pongan de manifiesto. Una respecto a nuestra relación con la vida silvestre que en algunos casos se ha tomado las ciudades y otra en cuanto a las ciudades mismas.

La conversación ha puesto el foco sobre varios temas, ya no por causas necesariamente ecológicas ni relacionadas con la forma de combatir el calentamiento global, sino cómo este nuevo paradigma podría darnos lecciones sobre sustentabilidad, mejores sistemas sanitarios y una sociedad menos desigual.

Sobre estos desafíos, Paloma Ávila conversó con Juan Carlos Muñozingeniero civil y director del Centro para el Desarrollo Urbano Sostenible (CEDEUS) de la Universidad Católica.

Fuente: CNNChile, mayo 6 2020

Carolina Palma, Presidenta SOCHITRAN – TRANSPORTE y COVID

Columna de opinión, publicada el 13 de abril 2020 en la página del Consejo de Desarrollo Urbano, que integra SOCHITRAN

La crisis desatada por la pandemia de COVID-19 se viene desarrollando desde principios de año en oriente, y a pesar de que es posible encontrar referencias al riesgo de enfrentar una situación como la actual en la literatura científica desde hace más de una década, parece habernos tomado casi por sorpresa. Su mayor impacto se comenzó a sentir en Chile a mitad de marzo, escalando rápidamente desde una preocupación hasta la paralización casi completa de varias comunas en el país en cosa de un par de semanas. Los impactos en salud son aún difíciles de pronosticar, pues se ha observado que diversos países han desarrollado distintas tendencias dependientes de cuándo se inició en brote, el clima imperante, las acciones de las autoridades, el comportamiento de las personas y la capacidad de la red de salud, entre otras. Si esos impactos son difíciles de predecir, los impactos en los distintos sectores de la actividad económica lo son aún más, toda vez que muchos de ellos recién se empiezan a delinear.

En lo que se refiere a transporte el COVID impacta en diferentes dimensiones. Los sistemas de transporte masivo son potenciales lugares de contagio y las medidas que se deben tomar para evitar ser afectado por el virus, van en contra de lo que se viene promoviendo respecto a favorecerlos, lo que sin duda tendrá un impacto en las preferencias de modo de los usuarios cuando se vuelva a la normalidad. Imagino que ninguna autoridad tenía en su cajón un plan de contingencia para esta pandemia, por lo que mirar lo que están haciendo las ciudades donde este virus ha afectado desde antes y tener una buena estimación respecto a la evolución de casos es esencial para dirigir lo que se necesita hacer. Favorecer el transporte activo y mantener una baja tasa de ocupación en el transporte público manteniendo frecuencias adecuadas, son medidas fundamentales para aquellos viajes que se requiere que sigan funcionando. Cuando este fenómeno baje su intensidad, será necesario volver a analizar todo el sistema de actividades y viajes de las ciudades, y estoy segura de que la importancia de la planificación integrada de transporte y uso de suelo, el fomento al transporte público y la movilidad activa, serán ejes de la recuperación de los espacios.

La menor actividad en las ciudades, junto con la menor atractividad del transporte público ya mencionada, ha traído consigo una notable baja en la demanda por los sistemas de transporte urbano. El impacto en las empresas de transporte masivo está siendo brutal, sobre todo en regiones, donde opera de forma mucho más precaria que en Santiago. Muchos empleos se perderán, principalmente entre los conductores, y también muchos propietarios verán fuertemente mermados sus ingresos. Ante esa situación, es probable que el transporte informal surja como una alternativa que sin duda será necesario evitar, pues sabemos de sobra que una vez instalado es muy difícil de controlar. Pronto vendrá la pregunta de a quién y cómo ayudar, y en ese momento el contar con información de operación y demanda actualizada periódicamente será un insumo de mucha utilidad para calcular correctamente dicha ayuda. Un panorama similarmente desalentador se ve en la Industria aérea, la terrestre interurbana y en todas las líneas de negocio asociadas a esta industria.

Mucho menos visible para el ciudadano común es la logística y distribución urbanas, que posiblemente también se verán afectados producto de la natural disminución de consumo de bienes físicos. Se trata de sistemas complejos, que resultan fundamentales en tiempos como este para mantener el abastecimiento del comercio y que requieren atención tanto de la academia como de las autoridades. Menos estudiado aún es el transporte de reparto, desde el camión de un retailer hasta el reparto de comida y compras de supermercado que, sin embargo, han tenido un rol importante en atender la última-última milla, reemplazando a un consumidor que hoy menos que nunca quiere ir de compras.

Cómo va a cambiar el mundo después de esto y qué debemos pensar para el futuro en materia de ciudad y transporte, son preguntas aún abiertas. En términos de transporte público, la crisis evidencia que tenemos mucho trabajo en robustecer los sistemas de transporte público masivo en regiones, mejorando su estructura industrial y contando con mejor información de operación y demanda actualizada periódicamente por la importancia que tiene en la planificación. Creo que también tenemos el desafío de mirar con más atención la carga urbana (horarios, espacios, etc.), que siempre ha sido menos estudiados y que hoy más que nunca relevan su importancia. Finalmente,  recalco la importancia de la mirada integrada de transporte y uso de suelo, el fomento al transporte público y movilidad activa, como ejes de la recuperación. 

El desafío de recuperación que enfrentará el país una vez que superemos la crisis sanitaria será de gran envergadura y SOCHITRAN, desde su quehacer, está disponible para colaborar en todo lo que sea necesario. Invitamos a todas las personas e instituciones que participamos del CNDU a unir fuerzas en esta tarea.