Pedro Vidal, Secretario Ejecutivo UOCT – Coordinación de Sistemas Inteligentes de Transporte del MTT: “El 5G abre un montón de posibilidades para la movilidad, con soluciones inimaginables en este momento”

El 5G no solamente supone una mejora en las velocidades de comunicación en las redes móviles. Promete una revolución en la industria, generando nuevas aplicaciones en variados ámbitos como el Internet de las Cosas (IoT), las ciudades inteligentes o la conducción autónoma, entre otros. En una prueba experimental, el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones (MTT) implementó recientemente un piloto de monitoreo de tránsito en la comuna de Las Condes en colaboración con Entel, utilizando tecnología 5G e inteligencia artificial en el uso de cámaras remotas para el mejoramiento de la gestión de la movilidad. El principal objetivo es evaluar las eficiencias en la transmisión de datos y video a través de la red móvil, además de avanzar hacia un modelo de monitoreo de tránsito automatizado. Según Pedro Vidal, Secretario Ejecutivo de la Coordinación de Sistemas Inteligentes de Transporte del MTT, esto es sólo una pequeña muestra del potencial de esta tecnología, donde aparecerán nuevas aplicaciones para el transporte que todavía no imaginamos.

El 5G es una tecnología de telecomunicaciones de alta velocidad. En términos generales, ¿cómo se está incorporando el uso de esta tecnología al sector de la movilidad urbana a nivel mundial? ¿En dónde se visualiza que será más útil en el futuro?

En primer lugar, el 5G ofrece prestaciones mucho mejores en la transmisión de datos, en términos de velocidad y latencia, de lo que ofrece la telefonía móvil por 3G o 4G. Nos interesa esa calidad y que sea robusta, sobre todo en la transmisión de audio o video. El gran cambio ocurre en todas aquellas empresas u organizaciones donde los procesos productivos y procesos territoriales tienen como base la infraestructura de telecomunicaciones. Y es ahí donde se producen ciertas eficiencias o mejoras importantes.

Por otro lado, hay una reducción de costos relevantes. Si en este minuto se requiere conectar una cámara de televisión para monitoreo, se implementa mediante un enlace de fibra óptica. Si eso lo cambiamos por un chip 5G, como lo estamos haciendo en este piloto, los procesos son mucho más baratos. En este caso, la infraestructura está, por así decirlo, “en el aire” y basta con habilitar el punto de transmisión en el destino para empezar a ver una cámara. Entonces podríamos tener implementaciones mucho más baratas y rápidas.

Y el tercer componente importante tiene que ver con la aparición de nuevos modelos de negocio. La tecnología 5G utiliza “microceldas”, que son antenas con menor radio de acción y menor potencia, que requieren instalarse en muchos lugares, y ahí la infraestructura pública podría ser una buena alternativa. Por lo tanto, eso podría generar mecanismos de financiamiento o negociación a los municipios, quienes son los que gestionan la infraestructura pública de manera local.

¿Son seguras las comunicaciones por 5G, desde el punto de vista de la transmisión de datos?

Las componentes de seguridad se superponen a las componentes de infraestructura, sean enlaces físicos o inalámbricos. Por lo tanto, igualmente se aplican elementos de seguridad en términos de encriptación, por ejemplo. Hay que entender que el 5G, independientemente de que la transmisión de datos viaje por el aire, no implica que sea inseguro. Son tecnologías que ya están bastante desarrolladas por el lado de la seguridad, pero obviamente igual hay que tomar esos resguardos. Es parte del análisis que precisamente estamos haciendo a través del piloto.

¿Cuáles son las ventajas de utilizar esta tecnología desde el punto de vista técnico-institucional?

Aparte de la reducción de costos que mencionaba anteriormente, desde la perspectiva del emprendimiento y la innovación, el 5G va a abrir posibilidades para quienes trabajan en esos ámbitos, con soluciones inimaginables en este momento. Yo espero que este ecosistema considere el 5G como un potencial para desarrollar soluciones pensando en la movilidad del ciudadano y en el transporte de carga o en la seguridad vial. Cuando se habla de la arquitectura de sistemas inteligentes de transporte (ITS), esta considera la comunicación entre sus distintos componentes (ej. vehículo a vehículo, vehículo a centro de control, vehículo a infraestructura, infraestructura a centro de control, entre otros). El 5G facilitará y potenciará muchísimo eso, y va a permitir, por ejemplo, la comunicación más ágil entre vehículos Yo esperaría que el ecosistema de la movilidad reaccione frente a este potencial. Estamos expectantes a qué cosas van a desarrollarse.

¿Existe algún beneficio palpable desde el punto de vista de los usuarios?

Aparecerán nuevos servicios y prestaciones a raíz del 5G. Un solo ejemplo: imaginemos una plataforma donde los vehículos se comuniquen entre sí, da tal manera que puedan existir mecanismos que permiten aumentar las condiciones de seguridad vial, particularmente evitar colisiones o atropellos sobre todo ahora que los vehículos cada vez más incorporan automatismos en la conducción. Los vehículos funcionarán en lógicas distintas a las que nosotros conocemos. Pienso también, suponiendo conducción autónoma conectada, las reducciones de las brechas de espacio que se generan entre vehículos cuando se desplazan, haciendo un uso más eficiente de la infraestructura vial disponible. O sea, esta infraestructura habilitante de telecomunicaciones nos abre posibilidades gigantes y nos resuelve problemas actuales de conectividad. Es por eso que, debemos probarlas y experimentar, y por eso estamos trabajando en este proyecto piloto en conjunto con Entel, porque tenemos que ver si realmente la promesa de las prestaciones es aplicable a nuestro trabajo. Si bien nosotros desarrollamos este piloto en una zona puntual de prueba experimental de 5G, el listado de cosas que se podrían probar es variado y por eso estamos trabajando en varios casos de uso. 

Con respecto al uso de inteligencia artificial (IA), ¿con que objetivos se ha implementado en este piloto?

La IA se está usando de manera piloto en una intersección para medir flujos vehiculares, peatones y ciclos además de sus trayectos. Idealmente, la IA se podría también utilizar para la detección de incidencias en zonas urbanas, como siniestros viales, bloqueos o detección de largos de colas. Respecto a la detección automática de incidencias, la algorítmica para movilidad en zonas urbanas es mucho más compleja en comparación a las de carreteras, donde ya existen soluciones consolidadas. Lo que queremos finalmente es avanzar de manera decidida a la automatización de la gestión del tránsito, partiendo por sistemas que reporten alarmas automáticamente. En Santiago, la UOCT actualmente posee del orden de 300 cámaras de televisión para el monitoreo del tránsito, cada operador controla su movimiento remotamente desde el centro de control para hacer detección de incidencias y monitoreo de las congestiones vehiculares. Esto no se puede sostener mucho tiempo, pues más cámaras instaladas requieren más operadores en el centro de control, entonces necesitamos con urgencia incorporar estas componentes de automatización para la gestión del tránsito, pero para utilizar estos algoritmos necesitamos hacer cambios también en las infraestructuras habilitantes, esto es, telecomunicaciones y cámaras de televisión.

¿Qué desafíos les plantea el uso de IA en la gestión de tránsito?

Existe un punto complejo, que tiene relación con que las tecnologías basadas en IA son motores de aprendizaje dinámicos que van integrando cada vez mayor cantidad de información, y por lo tanto, los resultados esperados y sus modelos detrás pueden converger o divergir, aunque la idea es que converjan, pero todos sabemos del problema de los “sesgos”. Lo que la IA mida y determine hoy puede ser distinto de lo que mida y determine mañana, por lo que requeriría mecanismo de medición de confiabilidad permanentes. Esto nos plantea un gran desafío en el sentido de determinar cómo incorporamos estas tecnologías en nuestro quehacer para que respondan apropiadamente a lo que necesitamos. Hoy, los sistemas son mayormente estáticos, y la confiabilidad se mantiene en el tiempo, salvo la degradación propia de las componentes electrónicas y mecánicas de los sensores y sistema utilizados. Con la IA, esto no ocurre, ya que el sistema va “aprendiendo”, por lo tanto, nos hace replantearnos los modelos de gestión de tránsito con los que trabajamos, o la definición de los contratos de mantenimiento, solo por dar algunos ejemplos.

Si la experiencia piloto resulta exitosa, ¿Cuáles serían los siguientes pasos?

Si el piloto resulta, nos resolvería varios problemas en nuestros centros de control. Creo que el mayor desafío es cambiar el paradigma del monitoreo de tránsito. Hoy, este monitoreo se basa en imágenes de cámaras móviles, donde un operador la dirige a puntos específicos o accesos de la intersección donde está localizada. Pero la IA actualmente requiere el uso de cámaras estáticas, y que, al mismo tiempo, logren abarcar toda la intersección por lo que se requiere replantearnos y complementar lo que entendemos como puntos de monitoreo. Es ahí donde nos es útil el 5G, para lograr transmitir gran cantidad de datos de manera robusta. Entonces no es solamente un tema de tecnología, sino que hay que cambiar el concepto de qué entendemos como monitoreo de tránsito, abordando posibles cambios en los procesos y las capacidades de los equipos técnicos en los centros de control.

Luego de este proyecto piloto, tendríamos que desarrollar nuestros planes de adopción y de escalamiento de este tipo de soluciones, en todas sus dimensiones. Por ejemplo, cuál será el modelo de contratación a utilizar, dado que hoy los servicios instalados y la infraestructura necesaria de este tipo de pilotos podrían ser provistos en modalidad SaaS (Software como Servicio). Por lo que un proyecto piloto de esta naturaleza nos permite también explorar las implicancias no sólo de impacto en la ciudadanía y efectos de eficiencias, sino también replantear nuestras relaciones contractuales, los procesos internos y las capacidades técnicas requeridas por nuestros funcionarios. El desafío, por tanto, involucra ir resolviendo este tipo de interrogantes para lograr finalmente hacer una adopción tecnológica exitosa y sostenida en el tiempo.

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