Catalina Pino y Francisco Páez, representantes del Colectivo de Estudiantes de Ingeniería de Transporte (CESITRAN): “Sentimos un profundo compromiso con la ciudadanía, ya que el transporte es parte del día a día de todas las personas”

En octubre del 2019 vieron como el alza de la tarifa en el Metro relevaba una crisis social latente mucho más profunda, y no quisieron ser meros observadores. Desde sus roles como estudiantes de ingeniería de transporte en distintas universidades del país, se organizaron para compartir sus conocimientos de la disciplina y generar discusión en un formato mucho más amable y accesible para las personas. Catalina Pérez (Universidad de Chile) y Francisco Páez (PUC) comentan como ha sido levantar el Colectivo de Estudiantes de Ingeniería de Transporte (CESITRAN) durante el último año, llenando un nicho que no existía. Y a partir del próximo mes, también tendrán su espacio en el Boletín SOCHITRAN.

¿De dónde surge la idea de levantar un colectivo de estudiantes de ingeniería de transporte?

CP: A partir del estallido social, despertó el interés de la ciudadanía por comprender la toma de decisiones de las autoridades respecto al transporte público. A partir de esto, surge la iniciativa de estudiantes de ingeniería en transporte, pertenecientes a distintas casas de estudio, de generar instancias informativas referentes a temas de movilidad, con el objetivo de compartir nuestros conocimientos de manera accesible para el público. Como equipo, sentimos un profundo compromiso con la ciudadanía, ya que el transporte es parte del día a día de todas las personas.

¿Quiénes conforman CESITRAN? ¿En qué Universidades están presentes?

FP: Actualmente, CESITRAN está compuesto por estudiantes de Ingeniería en Transporte pertenecientes a la Universidad de Chile, Pontificia Universidad Católica de Chile, Universidad de Concepción y Universidad de la Frontera. También contamos con la participación de dos ingenieros en transporte y un geógrafo. Recalcamos que estamos abiertos a la incorporación de estudiantes o profesionales que pertenezcan a áreas afines al transporte.

¿Cuáles han sido sus líneas de trabajo hasta ahora?

CP: Nos hemos enfocado en nuestro rol informativo a partir de la elaboración de publicaciones que abordan contenidos contingentes, las cuales compartimos en las distintas plataformas de redes sociales. Estas abarcan temas referentes al transporte y movilidad como, por ejemplo, la tarificación del metro, la violencia de género en el transporte público, el derecho a la movilidad en el proceso constituyente, el impacto del COVID-19 en la movilidad, entre otros.

FP: También hemos realizado dos actividades de participación abierta: el cabildo de transporte en 2019 y el conversatorio internacional “Bicicletas Durante y Después de la Pandemia Covid-19”, en colaboración de estudiantes de Perú y Colombia.

¿Cuáles son sus planes para el 2021? ¿Dónde les gustaría llegar al mediano plazo?

FP: Actualmente, estamos realizando una campaña de crecimiento. Apuntamos a un mayor alcance de Universidades, con tal de enriquecer nuestras ideas y perspectivas. 

Por otro lado, planeamos continuar con nuestro rol informativo a través de nuestras redes sociales. 

CP: Además, pretendemos generar y profundizar nuestros lazos con organizaciones locales e internacionales. En el presente, estamos iniciando dos nuevas colaboraciones: una con la Asociación Nacional de Estudiantes de Ingeniería Civil (ANEIC), y otra con la Sociedad Chilena de Ingeniería en Transporte (SOCHITRAN). 

¿Cuál es la mirada que tienen desde CESITRAN sobre el estado del transporte urbano en Chile? ¿Dónde están las fortalezas y debilidades hoy?

CP: Desde nuestro punto de vista, el transporte urbano en Chile no tiene un enfoque sustentable debido al protagonismo del transporte privado y motorizado. A esto, se suma la inequidad en la distribución de fondos destinados a infraestructura vial y movilidad a lo largo del territorio nacional. En la ciudad de Santiago, consideramos como fortaleza el buen funcionamiento del Metro en el ámbito operativo: frecuencia, velocidad y cobertura. Sin embargo, este modo ha sido sobre exigido en términos de demanda, generando altos niveles de hacinamiento.

FP: Creemos que, eventualmente, estos problemas podrían mejorar, debido al renovado interés de la ciudadanía en exigir espacios más equitativos, considerando a todos los tipos de usuarios, y un mayor compromiso con la sustentabilidad y el medio ambiente.

¿Han tenido algún tipo de colaboración con profesionales de la ingeniería de transporte? ¿Cómo ha sido la recepción?

FP: Como mencionamos anteriormente, contamos con la participación de profesionales en el equipo. Además, hemos tenido la colaboración de distintos profesionales y académicos en nuestras actividades. En noviembre del 2019, realizamos un cabildo abierto enfocado en las necesidades y proyecciones del sistema de transporte. Este contó con la participación de ingenieros del área, quienes colaboraron en el análisis y discusión de la actividad a partir de sus experiencias y conocimientos técnicos. En diciembre del año 2020, en conjunto con la Pontificia Universidad Católica de Perú y la Asociación Nacional de Estudiantes de Ingeniería Civil de Colombia, realizamos un conversatorio, donde cada organización convocó expositores del ambiente académico y de organizaciones civiles. Desde CESITRAN contamos, por ejemplo, con la participación de Lake Sagaris, profesora de la Pontificia Universidad Católica de Chile. En ambos eventos se mostró un intercambio positivo y enriquecedor por parte de nuestros invitados y la organización.

A partir de abril, van a estar generando contenidos mensuales para el Boletín de la SOCHITRAN. ¿Cómo reciben esta invitación?

CP: Desde CESITRAN consideramos esta invitación como una oportunidad para expandir el alcance de nuestras iniciativas y diversificar nuestros contenidos. Agradecemos esta iniciativa y compartimos el interés en fomentar los lazos entre estudiantes de Ingeniería en Transporte y la SOCHITRAN.

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