Boletín 89, mayo 2020

La emergencia sanitaria por el COVID-19 ha trastocado nuestra vida urbana en incalculables dimensiones. Donde antes existía una rutina en nuestras actividades, con todas sus certezas asociadas, el mundo actual se nos muestra incierto, como una eterna noticia en desarrollo. La movilidad urbana no está ajena a este hecho, pues se ha flexibilizado la operación de los sistemas de transporte a niveles que no hubiéramos imaginado hace unos meses atrás. Sin embargo, mientras no se encuentre una vacuna para generar inmunidad en la población, al parecer el distanciamiento social será un concepto que nos seguirá acompañando en el mediano plazo. Por ello, es imprescindible que desde ya comencemos a visualizar cuáles de estas flexibilizaciones o medidas provisorias sería conveniente de consolidar en un mundo post-pandemia.

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