Boletín 83, julio 2019

La evaluación ex-post, mejor dicho, la falta de ella es posiblemente una de las “patas cojas” más importantes que tenemos en la ingeniería de transporte en Chile.  Y esa falta de evaluación a posteriori que muestra Javiera Olguín en su columna impide aprovechar una excelente oportunidad para aprender de los procesos de análisis, tanto en lo relativo a recoger las experiencias obtenidas en el desarrollo de los estudios como en lo que tiene que ver con qué tan bien (o mal) predijimos lo que sucedería. No tengo duda de que en muchos proyectos lo hemos hecho bien, pero en otros podríamos llevarnos alguna sorpresa.

Nuestra profesión ha hecho importantes contribuciones en lo relativo a generar herramientas analíticas de análisis de problemas de transporte, pero la naturaleza de los problemas que atendemos hace que los laboratorios sean relativamente escasos y más bien llenos de computadores y software que de modelos físicos. Es por eso que resulta tan interesante revisar las experiencias como las que relata Sebastián Seriani en su columna, donde nos muestra los avances de la interesante línea de investigación que tienen sobre la gestión de pasajeros en estaciones de metro.

Los dejo con estos dos interesantes artículos además de las secciones habituales del boletín y nos vemos en agosto.

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