La Ley de Convivencia Vial y la Velocidad Máxima de 50 km/h en zonas urbanas

En condiciones de ser visto por la sala de la Cámara Baja quedó el proyecto de ley que modifica la Ley de Tránsito, para incorporar disposiciones sobre convivencia de los distintos medios de transporte. Esto luego que la Comisión Mixta conformada para acercar las discrepancias entre senadores y diputados respecto a la norma, aprobara la iniciativa.

“El presidente de la Comisión Mixta, el senador Juan Pablo Letelier explicó que el punto que había generado diferencias entre los legisladores era la idea de rebajar de 60 a 50 kilómetros por hora, el límite de la velocidad urbana. “No todos los legisladores estaban convencidos de ello, pero se optó por proteger a los más vulnerables que son los peatones y ciclistas. Son ellos los que sacar la peor parte en accidentes automovilísticos, declaró.”.

Los subrayados son míos.

Antes de referirme a lo que más debería interesar a la SOCHITRAN en todo esto,  contaré que las mencionadas discrepancias entre diputados y senadores se manifestaron cuando la Comisión de Transportes del Senado no aprobó, en segundo trámite parlamentario, la rebaja de velocidad que contenía el proyecto de ley, que había sido aprobada por unanimidad en la Cámara de Diputados.

El rechazo vino después de que el Consejo de la Sociedad Civil (COSOC ) de la SUBTRANS, junto a más de 150 organizaciones civiles, entre las que destacaba SOCHITRAN, hubiera orquestado una campaña presencial y de medios para influir en dicha Comisión a favor de una mejor convivencia vial. Reuniones con los asesores de los senadores y visitas al senado fueron lo más destacado de esta campaña.

SOCHITRAN participó en esa campaña a través de cinco de sus socios. Rodrigo Fernández, Alejandro Tirachini, Aníbal Uribe, Jaime Valenzuela y Luis Ignacio Rizzi preparamos distintos documentos de respaldo a la moción de rebaja, con numerosas referencias a informes de especialistas internacionales, e intervinimos en una sesión de la Comisión de Transportes del Senado, confiando en que nuestros argumentos debían zanjar la discusión a favor de la rebaja; lo que no ocurrió.

No quiero aburrir a los abnegados lectores repitiendo los argumentos que dimos, algunos de los cuales apuntaban a desvirtuar los de los escépticos, cuyo olfato electoral sintonizaba con el del senador Ossandón. Este expresó que la reducción debía ser objeto de un conjunto de medidas para crear las condiciones que llevaran a respetarla; que sin una efectiva capacidad fiscalizadora esta rebaja no debía ser objeto de la ley.

Hubo otros argumentos: que la mejora tecnológica de los vehículos y de su capacidad de frenado, que la ralentización de la circulación vehicular producto de la reducción de la velocidad máxima, que conducir a 50 km/h podía aumentar el consumo de bencina, que el exceso de velocidad es causal directa de un muy bajo porcentaje de siniestros con desenlace fatal, y así…

Pero insisto, no es la inutilidad de los argumentos técnicos y académicos ante voluntades políticas opuestas lo que quiero relevar de esta historia, a pesar de ser este un bolero que suena bien en nuestras compungidas o charras voces. Lo que me parece importante para el futuro mediato de la SOCHITRAN es analizar su participación en asuntos ciudadanos vinculados a su objeto social.

El COSOC de la SUBTRANS, donde la SOCHITRAN está representada, es un Consejo ejemplar que enorgullece al MTT frente a las autoridades encargadas de hacer efectiva la Ley 20.500 de Participación Ciudadana. Cincuenta y tres sesiones -casi mensuales- desde diciembre de 2012, con decenas de iniciativas que han surtido mucho o poco efecto, permiten imaginar a los que creen en la conveniencia o necesidad de esta participación, que los propósitos de la Ley 20.500 pueden ser alcanzados.

Las facultades de los COSOC no son pocas. Tan solo una para dar ideas: los artículos 21 y 22 del Decreto MTT 1053 de 06.02.2015, vigente, define “Audiencias Públicas” para “permitir el diálogo entre la autoridad del Ministerio y/o de sus Órganos Dependientes y para conocer desde la perspectiva de los propios ciudadanos sus opiniones sobre una materia de interés público”, y que estas audiencias “podrán ser solicitadas por no menos de quinientos ciudadanos y/o veinticinco organizaciones de la sociedad civil sin fines de lucro. También podrán ser convocadas por la autoridad del Ministerio y/o de sus Órganos Dependientes o a requerimiento de la mayoría simple de sus Consejos de la Sociedad Civil del servicio respectivo”.

Esto significa que, si la SOCHITRAN deseara plantear ante el MTT algún asunto de interés público, en una instancia con alcances ciudadanos complementarios del que hoy exhibe nuestra Sociedad, podría hacerlo a través de una gestión de su representante en el  COSOC de la SUBTRANS.

Esta gestión puede conducir a la ejecución de Cabildos Ciudadanos, una “instancia de participación temprana, que permite recoger insumos para la elaboración de una política pública o programa estratégico…”, y pueden también llevar a la convocatoria de  Diálogos Participativos, que tienen el propósito de “generar un espacio de diálogo e interlocución entre las autoridades del servicio y representantes de la sociedad civil.”.

Acciones de la SOCHITRAN en este nuevo entorno son deseables, por la relevancia que estas tendrían en cualquier escenario de proyección ciudadana de su participación y de cumplimiento de sus objetivos sociales.

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