Coronavirus COVID-19 y la alta contaminación en invierno en ciudades chilenas: la necesidad de cambios drásticos

A medida que la crisis sanitaria por la pandemia de Coronavirus COVID-19 avanza en el mundo, un factor que caracteriza lo que se vivirá en los próximos meses es la llegada del invierno en el hemisferio sur. En Chile, el invierno se asocia a un aumento en las enfermedades respiratorias como la influenza y a una mayor contaminación ambiental en muchas ciudades, causada por una mezcla de fuentes fijas y móviles en el caso de la cuenca de Santiago, y principalmente por el consumo de leña para calefacción en el caso de varias ciudades del sur como Coyhaique, Osorno y Temuco. En el reporte anual de IQAir sobre los países y ciudades más contaminadas del mundo, Chile se posicionó en el lugar 35 entre los países con mayor concentración de PM2.5 por habitante, Santiago fue la 22° capital más contaminada, y 12 comunas chilenas se encontraron dentro de las 15 más contaminadas de Latinoamérica, durante el año 2019.

De acuerdo con la Política de Uso de la Leña y sus Derivados para Calefacción (2015), el 74% de los hogares desde la Región de O’Higgins a la Región de Aysén usaba leña para calefaccionar. Como consecuencia, varias ciudades del país tienen concentraciones de contaminantes mayores a las normadas: el año pasado los días con emergencia ambiental (PM2.5 > 170 mg/m3) entre enero y septiembre fueron 22 en Coyhaique, 17 en Osorno, 14 en Temuco (Padre Las Casas) y 13 en Puerto Montt.

Si no es correctamente manejado, el factor contaminación atmosférica con muy alta probabilidad va a generar un aumento de los contagiados y fallecidos por COVID-19 en los meses de invierno, dada la conocida relación entre aire contaminado y empeoramiento de las enfermedades respiratorias. En efecto, se ha mostrado que la contaminación ambiental tiene efectos en el riesgo de contraer influenza,[1] SARS[2] y MERS[3]. A modo de ejemplo, en un estudio de China[4] estimaron que durante la epidemia de Coronavirus SARS de 2003, pacientes infectados de regiones muy contaminadas tuvieron el doble de probabilidad de morir que aquellos de regiones con baja contaminación.

Si bien los estudios que relacionan el COVID-19 con la contaminación atmosférica son aún pocos, considerando que el virus surgió solo a fines del año pasado, ya existe investigación preliminar al respecto. En China[5] encontraron una asociación significativa entre la concentración de contaminantes (PM2.5, PM10, NO2, SO2, O3, CO) y el número de casos confirmados, mientras que en un estudio en Estados Unidos[6] concluyó que el aumento de 1 mg/m3 de material particulado fino (PM2.5) aumenta en un 15% la tasa de mortalidad del COVID-19. En contrapartida, un análisis reciente de Europa estima que en un mes se han evitado unas 11000 muertes prematuras de personas en el continente, gracias a la descontaminación del aire debido a los diversos tipos de cuarentenas y supresión de actividades dictaminados en varios países[7]. Otros efectos incluyen un número estimado de 6000 casos menos de asma en niños, 1900 visitas menos a emergencias hospitalarias por ataques de asma inducidos por contaminación y una reducción de unos 600 partos prematuros. Que haya menos casos críticos de enfermedades respiratorias por otros factores tiene el efecto de liberar capacidad en los hospitales para el tratamiento de pacientes críticos por COVID-19.

Cabe destacar que varios de estos estudios aún no son sometidos a revisión de pares y sus resultados están sujetos a confirmación en los próximos meses, además la disponibilidad de más y mejores datos permitirá confirmar o ajustar estas estimaciones. Los números pueden cambiar, pero todo apunta a que la mezcla de alta contaminación del aire y Coronavirus COVID-19 puede ser especialmente peligrosa. En el caso del sur de Chile, con cuarentenas o indicaciones de evitar contactos sociales, las personas pasarán más tiempo en sus casas, con el consiguiente mayor consumo de leña en los meses más fríos si no se hace algo al respecto. En vista de los antecedentes anteriores, en el contexto de esta pandemia urge tomar medidas para reducir la contaminación atmosférica, principalmente en las ciudades más contaminadas de Chile. El gobierno ha diseñado implementado Planes de Prevención y/o Descontaminación Atmosférica (PPDA) en 13 de las 16 regiones del país,[8] donde se presentan medidas específicas para la descontaminación, que esperamos que sean instauradas con rapidez.

Queda muy poco tiempo para la llegada del frío y el invierno, tiempo que debe utilizarse para reducir el consumo de leña en el sur y fiscalizar apropiadamente la prohibición de su uso ya establecida en la Región Metropolitana. Desde el punto de vista de transporte, como SOCHITRAN sugerimos diseñar alternativas especiales para reducir la contaminación derivada del transporte motorizado e incentivar el uso de la bicicleta y la caminata mediante la redistribución del espacio vial, como se ha visto en varias ciudades del mundo (Bogotá, Lima, Berlín y Milan, por nombrar algunas),[9][10] en línea con lo recomendado por organismos internacionales.[11] En Chile destacamos el caso de Chillán, que como respuesta a las necesidades de espaciamiento físico por la pandemia, implementó vías exclusivas para transporte público, peatones y bicicletas en el centro de la ciudad.

La contaminación atmosférica en nuestras ciudades es un problema del que debemos hacernos cargo más allá de la urgencia de la crisis actual, no sólo por la salud de sus habitantes sino también por la crisis climática. La situación presente es una oportunidad sin precedentes para reformular el diseño de ciudades y la movilidad que queremos para el futuro.


[1] G. Chen, W. Zhang, S. Li, Y. Zhang, G. Williams, R. Huxley et al. (2017), “The impact of ambient fine particles on influenza transmission and the modification effects of temperature in China: a multi-city study,” Environment International, vol. 98, pp. 82- 88. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/27745688

X.-X. Liu, Y. Li, G. Qin, Y. Zhu, X. Li, J. Zhang et al. (2019), “Effects of air pollutants on occurrences of influenza-like illness and laboratory-confirmed influenza in Hefei, China,” International Journal of Biometeorology, vol. 63, no. 1, pp. 51-60. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/30382350

[2] Y. Cui, Z.-F. Zhang, J. Froines, J. Zhao, H. Wang, S.-Z. Yu et al. (2003), Air pollution and case fatality of SARS in the People’s Republic of China: an ecologic study,” Environmental Health, vol. 2, no. 1 https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/14629774

[3] E. G. Gardner, D. Kelton, Z. Poljak, M. Van Kerkhove, S. von Dobschuetz, and A. L. Greer (2019) A case-crossover analysis of the impact of weather on primary cases of Middle East respiratory syndrome. BMC Infectious Diseases, vol. 19, no. 1, p. 113, 2019. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/30717685

[4] Cui, Y., Zhang, Z., Froines, J. et al. (2003) Air pollution and case fatality of SARS in the People’s Republic of China: an ecologic study. Environ Health 2, 15 https://ehjournal.biomedcentral.com/articles/10.1186/1476-069X-2-15

[5] Han, Y.; Lam, J.C.; Li, V.O.; Guo, P.; Zhang, Q.; Wang, A.; Crowcroft, J.; Wang, S.; Fu, J.; Gilani, Z.; Downey, J.(2020) The Effects of Outdoor Air Pollution Concentrations and Lockdowns on Covid-19 Infections in Wuhan and Other Provincial Capitals in China. https://www.preprints.org/manuscript/202003.0364/v1

[6] Xiao Wu, Rachel C. Nethery, Benjamin M. Sabath, Danielle Braun, Francesca Dominici (2020) Exposure to air pollution and COVID-19 mortality in the United States: A nationwide cross-sectional study https://doi.org/10.1101/2020.04.05.20054502

[7]Centre for Research on Energy and Clean Air CREA (2020) 11,000 air pollution-related deaths avoided in Europe as coal, oil consumption plummet  https://energyandcleanair.org/air-pollution-deaths-avoided-in-europe-as-coal-oil-plummet/

[8] https://ppda.mma.gob.cl/

[9] Guía para ciclovías temporales en Berlín https://mobycon.com/updates/a-guide-to-temporary-bike-lanes-from-berlin/

[10] Milan planea aprovechar la crisis del COVID19 para reducir el uso del automóvil en el largo plazo https://www.theguardian.com/world/2020/apr/21/milan-seeks-to-prevent-post-crisis-return-of-traffic-pollution

[11] La OCDE recientemente publicó un documento con recomendaciones para adaptar los sistemas de transporte ante la presente crisis https://www.itf-oecd.org/sites/default/files/respacing-cities-resilience-covid-19.pdf

Agregar un comentario